La Orden de los Cartujos

El día típico de una monja cartuja

Alabanza vespertina

16h00 : La campana nos llama a las vísperas. Franqueada la puerta de la iglesia, entramos en la morada de Dios y también en el periodo de oración que marca el fin de la jornada. La alabanza vespertina se celebra en ese momento en el que el día, en su declinar, invita al alma a un shabath (descanso) espiritual, ya que « un descanso ha sido dado al pueblo de Dios » (Heb 4,9).

Église

Conscientes de nuestra responsabilidad, entramos en ese reposo, en disponibilidad para Dios solo.

La monja conversa puede participar en las oraciones en la iglesia o bien preferir que su corazón se remonte al cielo en el silencio de la celda. El trabajo que sigue está impregnado de ese descanso. Una vez terminado, ella regresa a su celda donde se consagra a la oración silenciosa como su hermana de claustro.

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Tras la comida (o colación, si estamos en temporada de ayuno), disponemos de un poco de tiempo libre. Una lectura espiritual precede el rezo de las completas.

La jornada concluye con una oración a María, que puede ser vocal o silenciosa. El sentimiento filial de las cartujas hacia la Virgen se expresa a través del rezo de su oficio, en comunión con su acción de gracias por la Redención.

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