La Orden de los Cartujos

El día típico de una monja cartuja

En el corazón de la noche

Nuestra jornada monástica comienza a primera hora de la mañana con una oración a la Virgen María, que no cesa de engendrarnos espiritualmente a la vida de Cristo.

1h15 : Nos dirigimos con presteza a la iglesia para el oficio nocturno. Tiempos fuertes de la liturgia en la Cartuja, las vigilias de la noche son un signo particularmente claro de la orientación que tiene nuestra vida. En ellas se experimenta la vigilante espera del Señor y la súplica para que sobre las tinieblas del mundo se eleve una aurora de resurrección.

Cuando celebran el oficio divino, las monjas son la voz y el corazón de la Iglesia que, por medio de ellas, presenta al Padre, en Jesús, alabanza y súplica, adoración y humilde petición de perdón.

Para permitir a cada una responder a su gracia particular, las monjas conversas tienen la libertad de escoger entre diversas formas de oración litúrgica. Durante la Eucaristía y los oficios en la iglesia, ellas pueden participar de todo el canto y toda la salmodia, de una parte solamente, o bien orar en silencio.

Las vigilias, unidas a las alabanzas de la mañana, se prolongan por un promedio de dos horas. Luego, la monja regresa a su celda. Como cada vez que entra, ella confía a la Virgen Maria el tiempo de soledad que se le concede, regresando entonces a la cama hasta las 6h30.

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