La Orden de los Cartujos

El día típico de una monja cartuja

Estudios, trabajo, lectio divina

El corazón y la inteligencia en busca del Señor

Lectio divina

Dios nos habla a través de la Biblia. Es por esto por lo que la monja medita asiduamente las Santas Escrituras hasta que se convierten en una parte de su ser. A través de la lectio divina, o lectura orante de la Palabra de Dios consignada en la Biblia, ella entra en comunión con Cristo y Cristo le lleva a conocer al Padre.

« Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y pondremos en él nuestra morada » (Jn 14,23).

Como María, que conservaba cuidadosamente sus recuerdos y los meditaba en su corazón, la monja se sumerge en la Palabra de Dios, a la escucha de lo que el Espíritu quiere comunicarle hoy.

En la celda, además de recitar el oficio de tercia, la monja conversa consagra una media hora a la lectio divina a fin de poder vivir de la Palabra de Dios a todo lo largo del día.

Étude

Estudios

Luego de una hora de lectio divina, la monja de claustro se dedica o al estudio o al trabajo manual, en el interior de la celda.

Durante un año y medio, las novicias se concentran en estudios bíblicos y monásticos; luego le siguen la teología doctrinal y moral. Estos estudios, que son más o menos profundos según las necesidades de cada una, les preparan para una lectura fructífera de la Palabra de Dios. En la soledad uno no se sumerge en la corriente de todas las ideas nuevas, sino solamente para nutrir su fe en la paz y cultivar la oración. Sabiamente ordenada, la lectura fortalece el alma y sirve de apoyo a la contemplación.

…También el cuerpo participa

La monja conversa trabaja en una obediencia. Llamamos «obediencia» a la tarea encomendada a una monja y, por extensión, al lugar en donde ésta la desempeña. Por ejemplo, si una hermana tiene la obediencia de preparar las comidas, su obediencia es la cocina. Con el objeto de permitirle vivir mejor su vocación, los trabajos de las monjas conversas son repartidos de manera que en lo posible cada una trabaja sola, aún en el caso de que varias tengan la misma obediencia. Sea que laven la vajilla o pelen las legumbres, sea que escojan las frutas o mantengan un jardín, su trabajo puede convertirse en la expresión de su comunión con el Hijo de Dios en su amor por el Padre y por todos los hombres.

Cuisine Rucher
© 1998-2020 La Orden de los Cartujos • Contáctenos