La Orden de los Cartujos

El día típico de una monja cartuja

Sexta y Nona

A las 11h45 el oficio de sexta cierra la mañana y se convierte en una alabanza explícita a Dios. Para rezarla, la monja conversa regresa a su celda. Tanto para ella como para la monja de claustro, la comida, el tiempo libre y el oficio de nona tienen lugar en el recogimiento de la celda.

Nuestra comida la buscamos en la ventanilla. Cerca de la puerta que da al claustro, la abertura en el muro que llamamos ventanilla (fr. "guichet") o torno, permite a cada solitaria una cierta relación con su comunidad sin abandonar la celda ni romper el silencio.

Guichet

En la Cartuja, los lazos fraternales están totalmente impregnados del silencio de Dios. Y son en efecto tan fuertes que cada cual reconoce y respeta la aspiración de las demás al recogimiento. Tanto para mi hermana como para mí, la soledad es sacramento de encuentro con Dios. En consecuencia, mientras más quiero a mi hermana, más respeto tengo por su vida solitaria y silenciosa.

Repas en cellule

Generalmente pasamos en la celda el tiempo de esparcimiento que sigue a cada comida: sea en el jardín para cultivarlo o para caminar y contemplar la naturaleza, sea en el interior ocupadas en alguna tarea ligera apropiada para el descanso, ya que como constata san Bruno junto con otros monjes, « El arco siempre tenso se afloja y no vale para su oficio ».

Jardin

13h45 : La campana nos invita nuevamente a salmodiar a Dios con reverencia. Es el oficio de nona, oración solitaria y no obstante, en comunión: ya que el Señor nos ha llamado para que representemos la creación en su presencia, nosotras intercedemos y alcanzamos gracias para todos.

El tiempo de trabajo que sigue puede entonces convertirse en acción de gracias, si acompañamos a Jesús en su humilde y escondida vida de Nazareth, donde trabaja sin cesar en unión con el Padre. Aquellas de nosotras que ya hemos sido incorporadas definitivamente a la Cartuja, generalmente trabajamos hasta la hora de las vísperas.

Jardin Jardin Jardin

Las monjas conversas abandonan la celda para reemprender el trabajo en las obediencias, alabar al Señor en sus obras y consagrar el mundo a la gloria del Creador.

Los trabajos que las monjas de claustro realizan en sus celdas son variados: encuadernación, costura, tejido, dactilografía, pequeños trabajos de carpintería, confección de iconos... Todas las destrezas y aptitudes son útiles y bienvenidas.

Servicio que nos une a Cristo, quien vino no para ser servido sino para servir, el trabajo diario está considerado por la tradición monástica como un modo muy eficaz de progresar hacia la caridad perfecta.

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