PROFESIÓN DE FE DE SAN BRUNO A LA HORA DE SU MUERTE1
Hicimos lo posible para recoger la profesión de fe de Maestro Bruno, pronunciada delante de todos sus hermanos reunidos, cuando él sintió que se aproximaba la hora de entrar en el camino por el que pasa todo ser vivo, pues él nos tenía pedido, de manera muy expresa, de ser testimonios de su fe ante Dios.
TEXTO DE LA PROFESIÓN2
1. Creo firmemente en el Padre, y en el Hijo, y en el Espíritu Santo; en el Padre no engendrado, en el Hijo unigénito, en el Espíritu Santo procedente de ambos, y que estas Tres personas son un solo Dios.
2. Creo que este mismo Hijo
de Dios fue concebido por el Espíritu Santo de María, la Virgen.
Creo que la Virgen era castísima antes del parto, virgen en el parto y después
del parto permaneció totalmente virgen.
Creo que el mismo Hijo de Dios fue concebido entre los hombres como hombre
verdadero, mas sin pecado.
Creo que el mismo Hijo de Dios fue hecho preso por los judíos3,
maltratado, injustamente atado, escupido, azotado, muerto, sepultado.
Bajó a los infiernos para librar a los suyos allí cautivos.
Bajó para nuestra redención, y resucitó y ascendió a los cielos, y volverá de
allí a juzgar a vivos y a muertos.
3. Creo en los sacramentos en que la Iglesia
cree y venera, y expresamente que 1o consagrado en el altar es verdadero Cuerpo,
verdadera Carne y verdadera Sangre del Señor nuestro Jesucristo, a quien también
nosotros recibimos para la remisión de nuestros pecados y en la esperanza de la
eterna salvación.
Creo en la resurrección de la carne, en la vida eterna. Amén.
4. Confieso y creo en la santa e inefable
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios natural, de una sola
sustancia, de una sola naturaleza, de una sola majestad y de un sólo poder.
Y profesamos que el Padre no ha sido engendrado ni creado, sino que es ingénito.
El mismo Padre de nadie tiene su origen. De él recibió el Hijo su nacimiento, y
el Espíritu Santo su procedencia.
Es, pues, fuente y origen de toda Divinidad.
Y el mismo Padre, inefable por esencia, engendró inefablemente de su sustancia
al Hijo, pero no engendró otro ser que lo que El es, Dios a Dios, la Luz a la
Luz.
De él, por lo tanto, es toda paternidad en el cielo y en la tierra.
Amén.
Notas:
1- Maestro
Bruno, al fin de sus días, deseó dejar a los suyos el testimonio de haber
corrido en la noble competición hasta el fin, de haber llegado a la meta
conservado la fe (Cf. 2Tm 4, 7).
En el presente texto, sus compañeros del eremitorio de Santa María de la Torre (Calabria-Italia)
nos dejaron la solemne profesión de fe que él hizo antes de su muerte, acaecida
el día 6 de octubre de 1101. [volver]
2- En esta
magnífica proclamación de Fe de San Bruno, gustaríamos de destacar dos cosas.
Primeramente, la sana doctrina que Maestro Bruno enseñó durante sus largos años
de docencia en las Escuelas Catedralicias de Reims; así como la interiorización
de esa misma doctrina que, en al momento en que Bruno dejaba este mundo batía en
su corazón como la Luz que lo había iluminado toda su vida y por la cual lucho
con toda fidelidad.
En cuanto a la profesión trinitaria del cuarto apartado, Bruno repite el
comienzo de la esplendida profesión de Fe del XIº Concilio de Toledo, sólo que
hablando en primera persona. [volver]
3- En el texto original se lee: "infames judíos". Expresiones como estas, en autores antiguos, deben ser leídas en el contexto de la antiquísima oración universal del Viernes Santo. Mas aún, se debe tener en cuenta len ellas la forma de hablar de la época. Es por esos por lo que hemos optado aquí por una lectura más acorde a como lo hace la Iglesia actual en la redacción a la antigua oración universal referida. [volver]